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Cuida los frenos de tu auto, aquí te decimos cómo

Uno de los sistemas que más importancia de le debes dar son los frenos pues por su simplicidad, comparado con otros sistemas, podemos confiarnos y creer que funcionan correctamente y tener graves consecuencias.

Debido a que los frenos son un sistema que fácilmente podemos pasar por alto y a la relevancia que tienen sobre la seguridad al conducir, decidimos hacer un artículo sobre cómo puedes tener los frenos de tu auto en óptimas condiciones.

Balatas. Las pastillas de freno o mejor conocidos en México como balatas, van insertadas en una pinza de freno que aprieta el disco cuando el vehículo está en movimiento con el fin de frenarlo. En cuanto más apriete la balata al disco mayor desgaste habrá por eso es necesario su revisión para no perder eficacia en el frenado.

Las cuatro ruedas cuentan con las balatas y aún cuando debemos revisar todas, existe una diferencia entre los frenos delanteros y traseros.

Discos de freno. Todos los vehículos tiene hoy un sistema de frenado de discos que están hechos por una aleación resistente de acero y hierro. Con este material pueden soportar temperaturas muy altas cuando las balatas frotan los discos.

La regla general de los fabricantes de autos es que los discos de frenos se cambien cada 60,000 km, sin embargo, esto varía en función de otros factores, como el estilo de conducción.

Hay diferentes métodos para alargar el buen estado en general y mantener los frenos en buen estado durante más tiempo. Un disco rayado o gastado, aunque cuente con pastillas nuevas no acopla bien y la frenada no tiene la eficacia que debería. Esto se puede detectar si, a pesar de cambiar las pastillas, el conductor nota vibraciones y ruidos en la parada.

Si quieres revisar el estado de los discos de tu auto, te compartimos “El manual de mecánica básica que todo conductor debe conocer”.

Frenos delanteros: Son los que más hay que vigilar porque son los que soportan la mayor parte del frenado. Su durabilidad suele estar entre los 30,000 y los 45,000 km.

Frenos traseros: Al no soportar el peso de la detención por inercia, son más pequeños y se desgastan menos. Pueden llegar a durar hasta el doble o incluso el triple que los delanteros, aunque es recomendable cambiarlos sobre los 60,000 km.

La mayoría de los autos modernos cuentan con sensores que te advierten mediante testigos en el tablero si las balatas ya están demasiado desgastadas.

Si tienes la mala fortuna de que tu auto no cuente con una alerta de este tipo, tú puedes comprobar mirando el líquido de frenos. Entre más rápido se termine será un indicador de que las balatas tienen un desgaste considerable.

Una reducción del líquido de frenos nos advierte de igual forma sobre otros problemas. También puedes comprobar en qué estado se encuentran las pastillas echando un vistazo al grosor a través de las llantas. Este método es poco fiable, porque puede haber escasa visibilidad e inducir a error.

Líquido de frenos. La función del líquido de frenos es la de transferir y amplificar la fuerza que se aplica sobre el pedal de freno a las balatas y estás a su vez a los discos.

Debe ser capaz de soportar temperaturas muy elevadas, generadas por el rozamiento de las pastillas y los discos, así como las presiones del circuito. Los fabricantes suelen aconsejar cambiarlo cada dos años y comprobar su estado de forma anual.

Mantener un buen estado el sistema de líquido de frenos, así como en punto óptimo el depósito del mismo es importante porque protege otros los elementos del sistema de frenado como la bomba de freno, los bombines de los frenos traseros y los latiguillos.

Esos son los puntos básicos del sistema de frenado que debes revisar y en caso de presentar una avería reparar de forma inmediata.

Para saber si el sistema de frenos falla
Además de los sistemas electrónicos del auto que te pueden advertir sobre una avería o un mal estado del sistema de frenos, puedes percatarte de ello si pones atención a cambios en tu auto.

Pedal no regresa a su posición. Puede ocurrir que el pedal también se sienta muy duro, que después de presionarlo no vuelva a su posición original o bien que cuando lo presiones cambie de firmeza. Todas son señales de que algo está mal en este sistema. Lo más recomendable será que lo lleves con un especialista para que lo revise.

El pedal se hunde menos o más. Ya sea por alguna fuga o por falta de líquido de frenos cuando presiones el pedal del freno éste se hunda más de la cuenta o por el contrario se hunda menos que antes.

Este problema también puede deberse a que las balatas están muy gastadas. Si el pedal no vuelve de forma normal a su posición inicial, lleva el coche al taller.

Rechina al frenar Si las balatas están demasiado desgastadas, al frenar chocará el meta de éstas con el disco, por eso se escuchará un rechinido y es muy probable que debas oprimir el pedal demasiado para lograr frenar.

Puede ser desde suciedad en las pastillas, que estén muy desgastadas o sean de baja calidad. También que rocen las pastillas contra el caliper o que falte alguna pieza o que los discos estén en mal estado.

El auto vibra. Un mal ajuste en la alineación y balanceo, que las balatas estén sucias, haberse cristalizado o impregnadas de grasa o líquido de frenos puede ocasionar un variación en la estabilidad de auto. Pero puede que no sea de los frenos directamente, sino que los neumáticos no tengan la presión correcta o incluso rótulas o amortiguadores en mal estado.

Con estos sencillas recomendaciones podrás mantener el sistema de frenos de tu auto en las mejores condiciones y así evitar el riesgo de sufrir un accidente.

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